Cosas que pasan estando en la clínica.
Una mujer trae a una gata blanca persa a eutanasiar, con mal aspecto muy delgada, pero tenemos que cerciorarnos que Gadea está enferma para dar ese paso, realizamos una exploración básica y unas analíticas y decidimos que la gata está desnutrida, deshidratada, mal cuidada pero no está enferma, así que nos la quedamos ingresada para mejorar su estado de salud. Al día siguiente esta misma señora nos trae a otra gata en malas condiciones persa también, habían crecido tanto sus uñas que las tenía clavadas en las almohadillas produciendo unas heridas abiertas de tal magnitud que tuvimos que sedarle en el quirófano, para poder hacerle curas y levantar la piel acumulada y quitar el tejido necrosado.
Esto nos puso sobre alerta y le citamos para revisar a todos sus gatos. Al ir comprobando las pésimas condiciones de todos, en colaboración con otra protectora, fuimos convenciendo a esta mujer para que cediese a los animales que tenía y que los diese en adopción.
Hoy en día Gadea vive muy cerca de nosotros es una gata muy feliz y pasa sus revisiones cada seis meses.
