KYO Y LAS GANAS DE VIVIR

Kyo apareció un poco antes que Isi, también tiroteado pero esta vez en la cabeza, en ese pueblo de Teruel que no queremos recordar mucho, se le extrajo el perdigón porque se pensó que era lo más oportuno, ahora le hemos detectado hidrocefalia lo que le provocaba una pérdida total de equilibrio y una probabilidad grande de morir.

Le hicimos un tac con las donaciones de Isi, y se decidió que su única esperanza era la cirugía para eliminar la acumulación patológica de líquido cefalorraquídeo. Los tratamientos médicos que utilizamos no dieron ningún resultado por lo que decidimos instaurar un drenaje artificial entre el cerebro y el abdomen colocando un catéter.

Todos estos esfuerzos nos dieron un respiro, Kyo salió adelante por unos meses, pero volvió a encontrarse mal, volvimos al tratamiento médico y a buscar ayuda económica por todos lados.

Posteriormente tuvo una infección y no hubo más remedio que rendirnos y dejarle descansar, no sin la alegría de haberle proporcionado todo el amor y la esperanza posible en sus últimos meses que algún desalmado por decir algo le arrebató a los pocos meses de nacer.