Esta es la historia de un Yosrkshire de apenas un kilo y medio que llegó a nuestras manos con la boca destrozada.
Esta vez entre carrera y carrera cuando lo llevamos a la clínica, yo personalmente no me había enterado muy bien de su historia, y cuando abrí su boquita para ver que le había pasado y posteriormente le hicimos las radiografías me quedé impresionada, tenía un cerclaje por toda la mandíbula, una reconstrucción total, y una infección tremenda que dejaba al descubierto para de la zona metálica, provocaba un olor nauseabundo…pensé pobre criatura cuanto llevará así, qué dificultad tendrá para alimentarse, y que dolores estará pasando.
Con su mirada no podía decirme nada, tenía unas cataratas opacas imponentes, así que buscamos en sus analíticas para ver si podíamos averiguar cuál era su estado real de salud.
Sorprendentemente, no estaban tan mal, decidimos empezar con antibiótico, darle una semana con curas cada 12 horas y posteriormente limpieza profunda de boca y esterilizarle.
¿Con quién se podía quedar esos días? Decidimos que con quién mejor que con Pets Aid, en nuestras casas buscamos huecos para los casos más urgentes cuando sabemos que son pocos días y que necesitan de unos cuidados clínicos más rigurosos.
Así que Tutty fue otro rey de la casa por unos días hasta que se recuperó, se le operó y se fue a su hogar definitivo.
